🌸 Sembrar en la ciudad, florecer en el lago
Share
La vida, como las estaciones, tiene sus tiempos. Medellín fue nuestro terreno fértil durante muchos años. Allí crecimos como pareja, construimos un hogar y vimos florecer a nuestros hijos. Fue en esa ciudad donde sembramos trabajo, esfuerzo y sacrificio. Las calles que recorríamos cada día guardan las memorias de una vida dedicada a criar, a formar, a soñar para otros.
Pero como dice la Palabra: “Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora” (Eclesiastés 3:1). Y llegó el momento en que la semilla que habíamos puesto en tierra necesitaba un nuevo lugar para brotar.
La rutina que parecía segura
Durante décadas vivimos lo mismo que muchos: trabajo de oficina, tráfico interminable, compromisos sociales, una vida llena de metas que nunca parecían terminar. Nos sentíamos orgullosos de lo logrado, pero también cargábamos con un silencio interior: ¿qué hay de nuestros propios sueños?
El corazón nos pedía aventura, volver a sentirnos libres, reconectar con lo esencial. No queríamos que nuestros años de madurez fueran un tiempo de espera, sino un tiempo de plenitud.
El despertar de un nuevo sueño

Cuando nuestros hijos crecieron y siguieron su camino, la casa se volvió silenciosa. Fue entonces cuando entendimos que era hora de sembrar en una nueva tierra. Y el Lago Calima, con su viento constante y su horizonte abierto, se convirtió en esa promesa.
Allí descubrimos el wingfoil, un deporte que parecía diseñado para simbolizar nuestra nueva etapa: levantar la vela, dejarse guiar por el viento y confiar en que el agua sostendrá nuestros pasos.
La enseñanza espiritual
Así como en Medellín aprendimos a sembrar paciencia, disciplina y amor en familia, ahora en el lago aprendemos a florecer en libertad, en fe y en valentía. Cada ola nos recuerda que no estamos solos, que Dios nos sostiene y nos invita a avanzar.
Y mientras volamos sobre el agua, sentimos que nuestra historia no terminó con la crianza de nuestros hijos, sino que apenas comienza con este nuevo sueño que se escribe día tras día.
Un mensaje para ti
Tal vez tú también llevas años sembrando en la rutina, trabajando, cumpliendo deberes, pero con un anhelo guardado en el corazón. Hoy queremos decirte que nunca es tarde para florecer en otro lugar, en otro sueño, en otra temporada.
El viento sopla. El agua espera. Y la vida está lista para mostrarte que tu semilla todavía tiene mucho por dar. 🌊✨